Asumir la protesta estudiantil, como construcción de identidades y como proceso promotor de la participación ciudadana anti sistémica, parte por entender que los actores sociales legitiman sus reivindicaciones por medio de las luchas insurgentes y que se contraponen a lo legal y establecido. Es de esta manera cómo se concibe la cohesión social y las pautas interactivas de los sujetos insurgentes.
El proyecto de los movimientos sociales de los años 80 y 90, manifestó y definió un nuevo proyecto hegemónico, la perfección de un proyecto de hegemonía alternativa, que se basa en la consecución anti/sistémica de un nuevo proyecto nacional, y más aún en la descontextualización abrupta del sistema neoliberal consensuado, recuperando así el proyecto contrahegemónico de Armando Gramsci en los mismo términos del aportar por construir una hegemonía de base para la transformación de la sociedad y del Estado.
Es entonces que la necesidad de que los movimientos estudiantiles hayan sido reivindicados como generadores de espacios de participación política y social dentro del país se hace necesaria, ante el evidente secuestro de los espacios de participación que estaban viviendo estos estudiantes por parte de la represión policial, y la manipulación mediática de los 80 y 90, generando así un proceso de sentimiento de desesperación política.
Este proceso de vivencia, y esta mercantilización de los espacios educativos, generará en muchas de las subjetividades insurgentes de la izquierda, un compromiso político con el país y algunas pautas colectivas que se traducirán luego en una cultura de la protesta estudiantil, protagonizando sucesos abiertos como el “Caracazo 1989”.
En este sentido, el interés que nos guía va referido al análisis ideológico y socio-político de las luchas estudiantiles desde 1982 hasta 1992, como proceso de construcción de identidades políticas juveniles anti sistémicas y su influencia en el alcance de la deslegitimación del sistema neoliberal venezolano de estos años. Asi como, la necesidad de identificar estos movimientos como luchas reivindicativas contrahemónicas de clase.
El discurso oficial mediante el cual el Estado descalificaba a los movimientos anti sistémicos ante la opinión pública, pretendió y logró en muchos casos esconder la desmesurada agresión a los manifestantes en todo el país. La militarización y judicialización de los componentes civiles de la protesta estudiantil, entra en el ámbito de la represión a las luchas populares, con el logrado objetivo de reprimir y eliminar los elementos opositores al orden institucional de aquel entonces sin mediar el derecho a defensa ni garantizarse ni procurarse el bienestar de la comunidad, objetivo fundamental de las solicitudes de reivindicación de los estudiantes. Ello trajo como consecuencia el uso de las instituciones judiciales militares, como instrumento determinante para eliminar la politización creciente de la universidad; fenómeno que ocurro no solamente en Venezuela sino en todas las universidades latinoamericanas en ese entonces, lo importante a recalcar aquí es que: el movimiento popular de los años 80 y 90 no tuvo otro medio de difusión que la toma de las calles; movilizaciones y protestas que incluso no solo tuvieron un carácter espontaneo devenido por medidas institucionales con las cuales el común se siente agredido, sino que eran producto de provocaciones, mucha de las veces premeditadas para crear un nivel tan exaltado de protesta, que justificase la represión policial.
Ahora bien más allá de todo esto, ¿dentro de la década de los 80 no surgió un movimiento estudiantil netamente distinto al de los años anteriores?
Ahora bien más allá de todo esto, ¿dentro de la década de los 80 no surgió un movimiento estudiantil netamente distinto al de los años anteriores?
Si esto fuera cierto, dichos movimientos deben estar inmerso bajo las características de un periodo de inestabilidad política, económica y social que afectó en gran medida al sector estudiantil universitario y las universidades nacionales en general, mediante las limitaciones presupuestarias, provocando premeditadamente manifestaciones de protestas que desencadenaron en hechos de violencia que rebasaron los límites de la comunidad estudiantil y más aún del sistema capitalista, influyendo de manera directa en los otros sectores de la sociedad, y generando el clima propicio para que se conformara un Pre-Caracazo.
Entonces no valdría la pena preguntarse, ¿Fue este proceso de construcción de identidades, los inicios de un proceso revolucionario que terminaria por acabar el sistema economico neoliberal? ¿y en que medida los movimientos revolucionarios de los 80 y principio de los 90, son y fueron los principales responsables de la lograda deslegitimación del Estado liberal de finales de los 90?